ESPECIAL
CON MARCHAS MULTITUDINARIAS Y EN LA CALLE
8 de marzo: Día Internacional de las Mujer luchadora y trabajadora
Un 8 de marzo de 1908, 129 obreras textiles fueron quemadas vivas en la fábrica Cotton (de Nueva York) en un incendio provocado por su empleador, reclamaban jornadas de 8 horas, que no se trabajara los domingos e igual salario por igual tarea. Conmemorando este hecho se declaró a esta fecha el Día Internacional de las Mujeres. Creemos que esta denominación nos involucra a TODAS.
Este 8 de marzo de 2014, exigimos:
· Restitución de derechos a las personas en situación de prostitución. Reglamentación de la Ley contra la trata.
· Derogación de los artículos de los Códigos Contravencionales y de Faltas que persiguen a las personas en situación de prostitución. Por la abolición del sistema prostituyente
· Una Ley que garantice el Aborto Legal, Seguro y Gratuito – Educación sexual – Reivindicamos nuestro Derecho a Decidir
· La efectiva aplicación, con recursos, de la Ley para prevenir, sancionar y erradicar la violencia hacia las mujeres – Basta de femicidios y de toda forma de violencia contra las mujeres. Condena efectiva y escraches públicos a violadores.
· Trabajo doméstico compartido entre varones y mujeres. Jardines maternales en todos los lugares de trabajo
· Igual remuneración por trabajo de igual valor. Que no seamos nuevamente la variable de ajuste
· Basta de heterosexualidad obligatoria – Por la visibilización y celebración de la existencia lesbiana
· Nos oponemos a la propuesta de reformas al Código Civil y Penal que implican retroceso de nuestros derechos
POR UN MUNDO SIN EXPLOTACIÓN DE CLASE, NI DE GÉNERO
Campaña Abolicionista: “Ni una mujer más víctima de las redes de prostitución”
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Marcha por el Día de la Mujer en Buenos Aires
De Congreso a Plaza de Mayo:
DIEZ MIL MUJERES REPUDIARON AL PATRIARCADO Y AL MACHISMO
Y NINGUNO DE LOS MEDIOS CORPORATIVOS SE DIERON POR ENTERADOS
Resumen Latinoamericano /Indymedia / agencias / 8 de marzo 2014.- El 8 de Marzo se conmemoró el Día Internacional de la Mujer luchadora y trabajadora. Diez mil mujeres de organizaciones sociales, estudiantiles, sindicales y políticas marcharon el viernes 7 en Buenos Aires y ningún medio corporativo se dio por enterado.
Al pasar por la Catedral, las mujeres redoblaron sus consignas de “Saquen sus rosarios de nuestros ovarios” y abogaron por “aborto libre y gratuito”. Tras un cerco policial imponente, un pequeño grupo de fascistas ultracatólicos “defendían” la Catedral de la multitud feminista que no sólo se burlaban de ellos sino que, como es lógico, los acusaban de “chupa cirios” y alcahuetes de la Policía.
La marcha culminó en Plaza de Mayo sin discursos, algo que realmente es lamentable ya que hay mucho para decir, y en virtud de las múltiples divisiones entre organizaciones convocantes, se apela al silencio como fórmula “de acuerdo”. De todos modos, ese detalle no empañó algo que nadie pudo ocultar: miles de mujeres gritamos nuestra bronca hacia el patriarcado y nuestra alegría por reconocernos fuertes y numerosas a la hora de luchar.
¡Arriba las que Luchan!
El 8 de Marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer. Se ha difundido la idea que la conmemoración corresponde a un hecho sucedido en Estado Unidos es una fábrica textil. Sin embargo diversos historiadores/as mencionan que este hecho, el incendio de la fábrica textil Compañía de Blusas el Triangulo propiedad de Max Blanck e Isais Harris, se produjo el 25 de marzo de 1911 y comenzó en el octavo piso del edificio, dejando un saldo de 146 muertos, la mayoría mujeres. Muchas de estas trabajadoras venían participando de la lucha por sus derechos laborales y encabezaron la huelga del invierno de 1909, que involucró a 20.000 mujeres trabajadoras, organizadas en el International Ladies Garment Workers. Un año antes, en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en el año 1910, a pedido de Clara Zetkin, se estableció el 8 de Marzo como día de la Mujer Trabajadora. Y fue recién en 1952 cuando la Organización de Naciones Unidas lo declaró como “Día Internacional de la Mujer”.
FOTOS Nico Solo (indymedia) – Mar. 08, 2014
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ARGENTINA
7 de marzo 2014 | Día de la Visibilidad Lésbica
Natalia Gaitán, ¡presente!
Por Ernestina Arias.- Periodista –
Cuando era niña, 5 o 6 años, yo ya sabía que las mujeres me gustaban. Y me enamoraba. Como no me pareció “malo”, porque me habían enseñado a “amar al prójimo como a ti mismo”, continué con mis “enamoramientos”. Pero claramente con el tiempo me di cuenta de que los mandatos sociales y culturales no eran precisamente “amar a la prójima” si eres mujer. Durante el resto de la niñez y la adolescencia mis días transcurrieron entre libros, potreros, tangos, zambas, barrio suburbano, cuidar hermanitos y estudiar mucho. Mi gusto por las mujeres creció a la par del gusto por los hombres. Y luego la juventud, las salidas, la “facu”, me hicieron conocer más y más gente. Hasta que apareció Ella. Ella era una compañera de facultad que me encandiló con su sonrisa y su adorable forma de ser. Me enamoré de Ella y estaba feliz de sentirme así, tan maravillada y maravillosa, tan en las nubes, tan especial al verla. Tan así me sentía que tenía que compartirlo con alguien. Y la primera persona a quien se lo dije fue a mi hermana, menor que yo y compinche en todo. Nos encerramos en el dormitorio y mi hermana me escuchó atentamente, como mi amor estaba enfocado en una mujer. Terminé de hablar y me estrujó en un abrazo, y sólo atinó a llorar. “¿Por qué?”, le dije. “Porque me alegro que estes así, enamorada, y que lo vivas intensamente, pero…te van a discriminar en la vida. Por eso lloro”. Yo la abracé aun más. Era verdad, Claypole no era muy “open mind” que digamos y en el sentido común de mi hermana primó el discurso conocido sobre que era ser gay o lesbiana en la sociedad: discriminadx. Agradecí su preocupado amor, y le expliqué que ese sentido común no me iba a amedrentar.
Los amores llegaron y pasaron. La vida continuó y cuando estuve en pareja le comenté a mi mamá sobre esa persona especial que llenaba mi vida y le dije “mamá…no es un chico, es una chica”. Mamá sonrió y enseguida con ojos llorosos dijo “si tu viejo estuviera también le encantaría verte así de feliz con alguien”. Para mi sorpresa, siempre tuve una familia gay friendly y no lo sabia. Me bancaron en todo.
Seguí conociendo gente, en el estudio, el trabajo, la militancia. Y tal vez ese entorno que supe construir hizo que viviera con total libertad mi ser. Donde fui y estuve comentaba mis noviazgos y amorios con mujeres con total naturalidad. Si en el trabajo todas contaban acerca de sus maridos y novios. Si en la facu todas hablaban de ese chico que les volaba la cabeza. Si en la militancia todxs luchamos contra todo tipo de opresión. ¿Por qué yo no podría decir vivo con mi novia y soy feliz? Debo decir que jamás me sentí agredida y que nadie me quitó el saludo por ser quien soy.
Pero, por fuera de ese entorno, lo cierto y terrible es que mi historia de cómo viví y vivo mi sexualidad no es ni fue la de muchas mujeres. Me pasó con algunas de mis novias. Había que vivir esos noviazgos en la clandestinidad, por sus familias, por la sociedad, arrastrando el peso de lo oculto, lo invisibilizado. Como si fuese lejano poder vivir siendo una misma.
Cuando ocurrió el asesinato de Natalia Gaitán sentí un golpe tremendo. Recuerdo que fui a visitar a mi mamá y lo vimos en el diario. La impotencia y la bronca nos desbordó a las dos. Y no reprimimos las ganas de llorar y nos abrazamos. Ni ella ni yo pudimos entender. Nuevamente ese “sentido común” que habla de odio y discriminación apareció y se hizo muerte, asesinato. Esa violencia sólo porque sos diferente.
Luego, firmé una declaración contra la lesbofobia que un grupo de compañeras redactó e invité a mis amigxs a que también lo hicieran. Lo hablé con cuanta persona se me cruzó.
Con la premisa de seguir luchando, para gritarle a una sociedad que no entiende aún que nosotras podemos amar a otra mujer, digo: No olvidemos a Natalia.
VENEZUELA
Maduro: Reivindicación de la mujer es una conquista de la lucha socialista
Caracas, 08 Mar. AVN.- La reivindicación de los derechos de la mujer es una conquista de la lucha socialista, destacó este sábado el presidente de al República, Nicolás Maduro, quien instaló, en Caracas, la Conferencia de Paz de la Mujer Venezolana, con la cual además se celebró el Día Internacional de la Mujer.
“Es una conquista de las mujeres socialistas del mundo, quienes empezaron a luchar por los derechos de las mujeres fueron los socialistas”, recordó Maduro, en referencia al origen del Día Internacional dela Mujer que se remonta a 1910, cuando en la Casa del Pueblo, en Copenhague (Dinamarca), durante la 2° Conferencia Mundial de Mujeres Socialistas, a instancia de Clara Zetkin, integrante del Sindicato Internacional de Obreras de la Confección, se propone celebrar cada año un día de acción internacional por los derechos de paz y progreso social de las mujeres.
“El comandante Chávez bebió de allí (evento) y fue incorporando nuestra forma de ser, nuestra cultura, y llegó el momento en que se declaró feminista y fue constituyendo una doctrina feminista con pertinencia histórica para nuestra realidad como sociedad”, agregó el Jefe de Estado, al tiempo que enfatizó que la mujer tiene un papel preponderante para construir los hogares de la patria.
En su reflexión, Maduro puntualizó que el comandante Hugo Chávez logró que el feminismo se convirtiera en el país “en una ideología nacional compartida por toda la sociedad venezolana”.
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VENEZUELA
Colectivos feministas plantean necesidad de trascender el capitalismo y el patriarcado
Caracas, 08 Mar. AVN.- El presidente de la República, Nicolás Maduro, instaló este sábado la Conferencia de Paz de la Mujer Venezolana, desde la Plaza Bolívar de Caracas, donde además se celebra el Día Internacional de la Mujer.
En el lugar, las mujeres organizadas manifestaron su compromiso de mantener, desarrollar y profundizar el legado feminista del comandante Hugo Chávez, “cuyo objetivo histórico es trascender el capitalismo y el patriarcado”, acotó Blanca Romero Vargas, integrante de un colectivo feminista.
Luego de un debate con voceros y voceras de consejos comunales del país, los movimientos de mujeres
compilaron propuestas para fortalecer la Revolución Bolivariana, entre ellas se encuentra la instalación de una comisión para alcanzar la despatriarcalización del Estado, añadió Romero.
De igual manera, plantean incorporar el enfoque de género de manera transversal en todas las instituciones públicas, así como, la promoción de la investigación y la formación sobre los derechos de las mujeres.
En este sentido, la vocera del movimiento feminista destacó la importancia de desarrollar una campaña comunicacional que muestre las formas de violencia hacia la mujer y de generar políticas laborales que beneficien a la mujer venezolana, como la creación de guarderías en los sitios de trabajo.
Tras ratificar el compromiso de las mujeres con la patria, Romero precisó que una de las propuestas es la instalación de salas situacionales entre los movimientos populares y las instituciones del Estado para hacerle frente a las pretensiones de desestabilización de la derecha nacional.
“Hoy 8 de marzo de 2014 ratificamos que las mujeres venezolanas estamos y seguiremos en las calles, defendiendo los derechos conquistados en lo económico, la paz y la vida”, expresó.
AVN 08/03/2014
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Una protesta contra la reforma del aborto interrumpe a Rajoy en la clausura del Congreso del PP vasco
Cuatro mujeres con la cara pintada de rojo han coreado “el aborto es sagrado”, a lo que los asistentes al cónclave conservadore han replicado con un “sí a la vida” hasta que miembros de la seguridad las han expulsado a empujones sin que ofrecieran resistencia
08/03/2014
Cuatros mu8jeres con el rostro pintado de rojo gritan a favor del aborto durante el discurso de Rajoy en el Congreso del PP vasco en San Sebastián.
Cuatros mu8jeres con el rostro pintado de rojo gritan a favor del aborto durante el discurso de Rajoy en el Congreso del PP vasco en San Sebastián.- REUTERS/Vincent West
Pro abortistas interrumpen a Rajoy en el Congreso del PP vasco
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha sido interrumpido al inicio de su discurso de clausura del Congreso del PP vasco, celebrado este sábado en San Sebastián, por cuatro mujeres que, desde las gradas, han comenzado a gritar en favor del aborto y contra el proyecto de reforma de interrupción voluntaria del embarazado que está tramitando el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón.
Coincidiendo con el Día de la Mujer Trabajadora, estas jóvenes se han pintado de rojo la cara y las manos y han gritado “el aborto es sagrado” desde la bancada de la quinta fila de la sala de Cámara de Kursaal, donde habían accedido con acreditación pese a las férreas medidas de seguridad. También han coreado otras consignas como “Aborto ilegal, violencia estatal” y “Gure gorputza, gure erabakia” (“Nuestro cuerpo, nuestra decisión”), mientras alzaban las manos formando el triángulo simbólico del feminismo.
Mientras los delegados trataban de acallar los gritos con aplausos y consignas de “sí a la vida”, miembros de la seguridad del partido han desalojado a empujones a las activistas, que no han mostrado resistencia, y las han expulsado del Kursaal.
Tras el incidente, Rajoy ha continuado su discurso como si la protesta no hubiera nunca tenido lugar la protesta y ha proclamado que el Plan Integral de Igualdad de Oportunidades aprobado ayer por el Consejo de Ministros y es “contundente” en favor de los derechos de las mujeres, recordando que tiene una duración de tres años y un presupuesto de 3.000 millones de euros.
“Un plan que no es un discurso, sino un conjunto de medidas, un plan estudiado y que se va a evaluar anualmente para ver si las cosas van bien o se puede hacer algo por mejorar”, ha añadido.
Rajoy ha asegurado que en España se ha avanzado mucho en materia de igualdad e integración y eso le ha convertido en un país mejor, pero ha considerado que aún queda mucho por hacer, especialmente en materia de igualdad de oportunidades.
A su juicio, con el nuevo plan España contará cada vez con una sociedad “más justa, avanzada, razonable y sensata”.
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COLOMBIA
(Feminismo revolucionario y marxista) Mujer, logros y retos en la construcción de la Paz
Laura Villa. Integrante de la mesa de dialogo por las FARC-EP
15.Ene.14 :: Batalla de ideas – LA ROSA BLINDADA
Sometemos a discusión el complejo ideario capitalista que pretende desviar las verdaderas reivindicaciones de la mujer, con conceptos sexistas, superficiales e inocuos, mostrando “supuestos cambios” ante la discriminación de la mujer, pero con la persistencia de sus máscaras, que constituyen trampas de un reciclaje ideológico para que todo siga igual y parezca que algo cambia…
(Balance de fin de año 2013)
El balance político de las acciones de este año que termina es absolutamente positivo; la participación de las mujeres ha sido activa en los distintos escenarios de movilización social en el trascurso del 2013, con muestras de resistencia y compromiso con la lucha por las transformaciones sociales que requiere el país, en favor de las mayorías.
En el contexto latinoamericano y nacional es cada vez mayor y notoria la participación de las mujeres en todos los ámbitos. Las mujeres estamos conscientes que para el desmantelamiento del imaginario patriarcal son imperativas verdaderas transformaciones a nivel del voraz modelo capitalista, del Estado y la familia; en contraposición al complejo ideario capitalista que pretende desviar las verdaderas reivindicaciones de la mujer, con conceptos sexistas, superficiales e inocuos, mostrando supuestos cambios ante la discriminación de la mujer, pero con la persistencia de sus máscaras, que constituyen trampas de un reciclaje ideológico para que todo siga igual y parezca que algo cambia.
En este período de arduas luchas del pueblo colombiano, las mujeres con sentido de patria, alzaron la bandera por una Colombia con verdadera democracia, paz y justicia social para todos y todas. Su presencia fue contundente en varios escenarios como la gran movilización Nacional de respaldo a los diálogos por la Paz realizada el 9 de abril, las luchas de los labriegos en el Catatumbo y el Paro Nacional Agrario y Popular, con lo cual las colombianas venidas de las pobrerías contribuyeron de manera fundamental a sentar posiciones combativas, diáfanas y radicales, codo a codo con los hombres, los hombres de su propia clase, de esos escenarios del país rural donde hierven las necesidades, en contra del poder del Estado que favorece a los señores y señoras de la tierra, a los señores y señoras del capital financiero, subordinados y aliados de los intereses del imperio desde donde rigen los hombres y las mujeres que componen la clase explotadora.
Clara Zetkin, revolucionaria comunista
La esperanza de una salida política al conflicto social y armado sigue evidenciándose en el torrente de la movilización social y popular, donde juegan ahora más que nunca un protagonismo relevante las colombianas, las mujeres de nuestra patria, multiplicado sus esfuerzos para garantizar participación en condiciones de igualdad en todos los planos, incluyendo el de genero, pero con la claridad en que lo escencial está en luchar por derrotar la miseria y la desigualdad como bases para construir la paz.
Desde el anuncio de los diálogos entre el gobierno y la insurgencia en la Habana, las mujeres patriotas de Colombia clamaron por el cese bilateral del fuego; por abrir la mesa a otros actores insurgentes y ampliar los alcances temáticos, en el entendido que los conflictos sociales continuarán si no se atacan las causas que generaron la violencia; clamaron por proteger el proceso de paz y porque se incluya al pueblo colombiano, en especial a las mujeres, en todos los puntos que se acuerden dentro de la agenda, y para que en Cuba se hicieran todos los esfuerzos por alcanzar la reconciliación, pero a partir del establecimiento de la justicia social.
Celebramos todas las muestras de compromiso por la paz de Colombia, como la marcha del 25 de noviembre, donde se movilizaron millares de compatriotas desde diferentes puntos de la capital de Colombia, por la paz y contra la violencia de género, resaltando tal fecha en homenaje a las hermanas Mirabal, tres activistas políticas dominicanas que fueron brutalmente asesinadas en 1960 por orden del gobernante tiránico Rafael Leonidas Trujillo. Aunque el estamento oficial quiso tomarse esta fecha como día contra la violencia del “macho” contra la mujer, hoy en día a pesar de las manipulaciones mediáticas de quienes en Colombia ejercen el poder, la liberación del pensamiento cuenta, y por ello muchas le devolvemos el verdadero sentido histórico al 25 de noviembre, realzando el papel de Las Mirabal en la lucha contra la opresión y los regímenes tiránicos, y contra la violencia que impone el Estado con sus políticas excluyentes, hambreadoras…, mucho más peligrosas y nocivas que el machismo.
Las FARC-EP insistiremos en abrir más las puertas de la mesa de diálogos a la participación del pueblo en la construcción de la paz, y remarcaremos en la necesidad de dar más participación a sectores siempre excluidos como las minorías étnicas, los campesinos, la población LGTBI, y especialemnte a un gran sector mayoritario de la población que es, precisamente, el de las mujeres. Pero en todo ello nuestro llamado se multiplicará para que en las calles se haga efectiva la unidad de la gente pobre, hombres y mujeres juntos multiplicando la acción y el clamor por la justicia en condiciones de dignidad, sin más entrega de la soberanía, sin más presencia de bases militares extranjeras, sin más intervencionismo de la CIA en nuestros asuntos internos; en fin, sin más insultos a la patria.
Es necesario continuar la movilización social y política, en los distintos escenarios, con optimismo, claridad y patriotismo, con el objetivo de lograr una Colombia con soberanía, igualdad y democracia; es perentorio llamar a la unidad para la realización de la Asamblea Nacional Constituyente por la paz, como mecanismo de refrendación de los acuerdos, que permita la participación del soberano que es el pueblo, en la resolución de temas esenciales para la construcción de la paz, como la reforma política y a la justicia, la reforma electoral, la reforma agraria integral que permita el verdadero desarrollo del campo colombiano. Es necesario levantar las voces de la indignación reclamando una Colombia sin TLC que lesionan la soberanía alimentaria; levantar las voces por la defensa de nuestros recursos naturales y en contra de la extranjerización de nuestro territorio; levantar las voces en contra de los proyectos minero energéticos que tienen a Colombia de rodillas ante el capital financiero, con resultados devastadores para el medio ambiente y para la vida.
Las soluciones están en manos de los colombianos y colombianas que amen a su país y deseen un futuro esperanzador para las generaciones venideras. Pero esas manos deben juntarse, no para suplicar sino para combatir por lo cambios. En esa disposición estamos las guerrilleras de las FARC-EP, muy de la mano con nuestros camaradas compañeros de armas y de ideas y de sueños, porque convencidos estamos, como dijo el Libertador, que no hay mejor manera de alcanzar la libertad que luchar por ella.
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Presas políticas en Colombia
Mujeres: De la exclusión en la sociedad y en la política a la invisibilización en la prisión
Por: Liliany Obando/
“La prisión era la estación prevista en mi apuesta por la vida. Nada en mí ha cambiado. Puedo decirte que porto la dignidad a la altura de las luchas de mi pueblo…” [Extracto]
Colectivo de Prisioneras Políticas “Manuelita Sáenz”
Reclusión de Mujeres de Bogotá
El 8 de marzo, día internacional de la mujer, es una fecha emblemática para avivar en nuestra memoria a aquellas valerosas mujeres que nos precedieron, a aquellas quienes tras arduas luchas, muchas de ellas silenciosas, desafiaron su tiempo y fueron conquistando para sus congéneres derechos otrora reservados a los hombres. Tarea más loable si recordamos que como resultado de construcciones sociales, históricas, culturales y de relaciones de poder patriarcales, las mujeres hemos cargado con el sino trágico de la subordinación, la exclusión, la discriminación y la negación de derechos.
La inclusión de las mujeres en la esfera de lo público, de la cultura, de la educación, del trabajo remunerado, de la política, como el ejercicio de la ciudadanía, la participación, la toma de decisiones y el uso de la voz en la plaza pública, no ha sido una concesión del mundo masculino sino el resultado de la decidida y ardua lucha de muchas mujeres que no se conformaron, que fueron las rebeldes de su tiempo.
Pese a que muchas mujeres a lo largo de la historia hemos comprometido nuestro esfuerzo para alcanzar mejores condiciones de vida, de trabajo digno, de reconocimiento, de inclusión política y social, perviven los vestigios de una sociedad patriarcal y machista que nosotras mismas internalizamos y reproducimos, muchas veces de forma inconsciente, a través de los procesos de socialización en los que estamos inmersas, echando así para atrás muchas de nuestras propias conquistas.
En la situación actual, persisten las inequidades de las mujeres frente a los hombres, los patrones culturales que nos siguen poniendo en un plano de inferioridad, las diferentes formas de violencia contra las mujeres, la subordinación, la discriminación y los papeles e imaginarios que nos asigna el mundo androcéntrico.
MUJERES ENTRE REJAS
En Colombia hay 138 establecimientos penitenciarios y carcelarios en los cuales se encuentran 120.623 personas privadas de la libertad, según estadísticas del INPEC al mes de enero de 2014. Para ésta misma fecha los establecimientos penitenciarios y carcelarios tenían una capacidad para 76.066 internos/as. Es decir, la sobrepoblación carcelaria es de 44.557 internos/as, para un estado de hacinamiento del 50,6%. De esta población total, 111.646, el 92.6% son hombres y 8.977, 7.4% son mujeres. Se encuentran en calidad de sindicadas o imputadas 1.676 y están condenadas 3.717.
La política penitenciaria, el código penitenciario y carcelario y el tratamiento penitenciario mismo son homogéneos en cuanto a lo masculino. Al no incluir una mirada desde los derechos humanos ni una perspectiva de género en la formulación y puesta en marcha de los mismos difícilmente puede garantizarse a las mujeres privadas de la libertad el reconocimiento y debido respeto de acuerdo a sus especificidades como mujeres. No se comprende que los derechos e intereses como mujeres no siempre son los mismos que los de los hombres, aunque compartan la realidad de la reclusión.
La herencia trágica del patriarcado se traslada a la prisión y se evidencia en todos los espacios de la vida social de las mujeres en prisión: en la sexualidad, en las pocas y limitadas ofertas de trabajo y estudio, en las pocas posibilidades para ejercer su condición de madres, etc., pero agravadas por la tendencia a la invisibilización de las mismas, entre otras por ser una minoría dentro de la población carcelaria.
Al impartirse un trato homogéneo a hombres y mujeres privados de la libertad, sin superarse en la realidad las iniquidades, se ignora que “la igualdad entre desiguales genera otra desigualdad más”. Se convierte, en cambio, en un trato discriminatorio hacia las mujeres que las invisibiliza y las pone en condiciones de desventaja frente a los hombres.
El machismo y la desigualdad es el rey aquí. Te cuento, son nueve torres entre todas y los alimentos, primero para los hombres, el agua, primero para los hombres. Si hay teatro, comidas o algo, los que mandan y dicen qué hacer son los hombres. A las mujeres les toca asumirse a lo que dicen porque la guardia tiene en cuenta es lo que ellos proponen. Las mujeres no tienen voz ni voto.
Mary. Penitenciaría de Valledupar.
Además, es evidente la falta de formación real del personal de custodia y directivas del INPEC en lo referente a una concepción de género, que permita dar un tratamiento diferencial a hombres y mujeres privados de la libertad. La equidad de género, aunque no es la panacea, necesariamente implica ese tratamiento diferencial con el objeto de corregir desigualdades. A largo plazo, a lo que se aspira es a que se pueda alcanzar una igualdad en términos de “derechos, beneficios, obligaciones y oportunidades”. Resulta por tanto agresiva una estructura carcelaria, unas celdas, unos uniformes y un reglamento pensados en masculino.
La maternidad en condiciones de privación de la libertad
Para enero de 2014 el INPEC registra un total de 28 madres lactantes y 128 madres gestantes. Hay 133 niños y niñas conviviendo con sus madres en los diferentes establecimientos de reclusión, de éstos, el 48.9% son niños y el 51.1% son niñas. De esta población total, 17 niños/as son menores de un año y 166 menores de 1 a 3 años.
El régimen judicial y penitenciario no valora ni reconoce el vínculo único e indisoluble entre las mujeres privadas de la libertad que son madres y sus hijas e hijos y que hace aún más evidente el desconocimiento de las necesidades y derechos de las mujeres privadas de la libertad y por extensión los de sus hijos e hijas.
Y es que un gran porcentaje de las mujeres reclusas son madres, y en su mayoría madres cabeza de familia, pero no existe un tratamiento especial, judicial ni penitenciario, que considere ésta condición y la de los hijos e hijas que se ven inmersos en esta realidad que vulnera también sus derechos.
Algunas mujeres que tenían hijos e hijas recién nacidos o menores de 3 años, o las que llegaron a la prisión en estado de gravidez, o quienes concibieron a sus hijos o hijas en prisión han logrado tener un cupo para que sus hijos e hijas vivan con ellas hasta la edad de los 3 años. No hay cupos para todas las mujeres en esta situación.
Al llegar a la edad de 3 años, dolorosamente los niños y niñas que conviven con sus madres en la prisión son arrancados unos de otras. La disposición penitenciaria determina que estos menores deben ser entregados o bien a familiares o amigos quienes se harán cargo de ellos, y si no existen éste tipo de personas, son entregados a hogares sustitutos, hasta que sus madres cumplan su condena o se demuestre su inocencia y sean dejadas en libertad. La fatalidad adicional está en que algunas de estas mujeres-madres están condenadas a largas condenas de entre los 10 y 60 años. Así las cosas, ¿cuándo podrán disfrutar y brindar cuidado a sus hijas e hijos? ¿Y cómo será la vida de éstos sin sus madres? Parece que a nadie le importa esta realidad más que a quienes la viven con impotencia en carne propia.
Después de esta traumática separación de madres e hijas e hijos, ni las unas ni los otros reciben un acompañamiento psico-social. Otro drama similar padecen las madres que tuvieron que dejar a sus hijas e hijos afuera de la prisión. Los días de visitas de las hijas e hijos son también tormentosas para unos y otras. Sin ninguna consideración, desde los más pequeños son sometidos a extenuantes filas a la intemperie que se prolongan por horas, la mayoría de las veces es mayor el tiempo que pasan en el trámite de ingreso a la prisión que el que logran compartir con sus madres una vez al mes. Muchas/os llegan atemorizados, en pánico por las desmedidas requisas y tratos que reciben de parte del personal de custodia.
De la educación y el trabajo
La gran mayoría de las mujeres privadas de la libertad son mujeres de bajos recursos económicos y procedentes muchas de ellas de regiones marginadas del país. La mayoría tienen un bajo nivel académico, con educación básica primaria, en su mayor parte incompleta.
Los cupos de estudio que el INPEC ofrece son pocos y su calidad es pésima. Por lo general a las mujeres se les ofrecen cursillos que tienden a reforzar el papel histórico asignado a ellas: cursos de manualidades, culinaria, peluquería, manicure y pedicure, etc. El acceso a la educación superior se limita a quienes pueden cancelarse el costoso semestre en la Universidad a Distancia, UNAD, con una limitada oferta de programas de estudio y una calidad y acompañamiento realmente pésimos. El máximo evento cultural promovido por el INPEC en las cárceles de mujeres es el reinado de belleza que se realiza anualmente hacia el mes de septiembre, en el día de la virgen de las Mercedes, fecha en la que se supone se celebra el día de los reclusos/as. Otro tanto ocurre con los escasos cupos de trabajo. Por lo general lo que prima es el rebusque y la desocupación.
En general las mujeres privadas de la libertad acceden a dichos cupos de trabajo o estudio más que porque sientan que están creciendo en su vida personal, por conseguir una rebaja en su tiempo de prisión. La supuesta “resocialización” que tiene como objetivo el confinamiento de personas en prisión, es sólo una ficción.
Las Prisioneras Políticas
Las prisioneras políticas –de conciencia o de guerra–, por su parte, son mujeres de diferentes extracciones sociales, mujeres de campo y de ciudad, mujeres con diferentes niveles de educación académica formal y con diferentes experiencias de trabajo social y popular, sindicalistas, integrantes de comunidades indígenas, afro colombianas y campesinas, defensoras de derechos humanos e insurgentes.
Muchas de estas mujeres han sido detenidas en el marco de la estrategia de seguridad de los gobiernos Uribe y Santos que criminaliza, judicializa y encarcela a luchadores sociales, populares y militantes de la oposición política. Así, algunas fueron privadas de su libertad en el marco de detenciones masivas, otras bajo la modalidad de las detenciones selectivas y otras han sido señaladas y entregadas por las redes de informantes. Unas y otras padeciendo los montajes judiciales. El gran delito de la mayoría de estas mujeres ha sido el trabajar por sus comunidades y/o vivir en zonas de conflicto.
Así, las personas detenidas bajo ésta lógica son vinculadas casi siempre a investigaciones por rebelión, delito político, de acuerdo a las normas penales colombianas, pero agravadas con la vinculación adicional a delitos no políticos, la mayoría asociados al terrorismo. Con esta práctica se pretende, en primer lugar, desnaturalizar aún más el delito político, y en segundo lugar, poner en marcha una estrategia de quebramiento moral y castigo severo, en tanto los tiempos de los procesos, como las penas, en el caso de llegarse a condenas, aumentan significativamente.
Los procesos así montados quedan amparados bajo el reino de la justicia especializada, y no la ordinaria, y son llevados por fiscales anti-terrorismo, la gran mayoría de ellos y ellas, activos o reservistas de las fuerzas armadas y de seguridad del Estado, con lo que se da al traste con las garantías procesales de quienes están siendo judicializados.
A estas mujeres, una vez se decide su confinamiento preventivo o punitivo en un centro penitenciario, se les dispersa en las diferentes reclusiones de mujeres y penitenciarías del país. Varias son asignadas a los nuevos establecimiento mixtos de reclusión del orden nacional –ERON.
Y por cuenta del incumplimiento de las disposiciones nacionales e internacionales en materia de clasificación de internos/as, los pabellones se comparten cada vez más entre mujeres sindicadas, condenadas, algunas muy jóvenes, otras de tercera edad y por diversos hechos punibles. Éste incumplimiento de lo dispuesto en la ley no sólo ha sido usado como un recurso del INPEC para romper los procesos organizativos de las y los prisioneras, especialmente políticos/as, sino que ponen en serio riesgo su seguridad e integridad personal.
Algunas prisioneras políticas fueron sometidas a torturas físicas y sicológicas por sus captores, pero una vez en prisión jamás recibieron un tratamiento especializado que les ayudara a superar el trauma. Muchas otras, acto seguido a su detención han sido expuestas ante los medios y en plazas públicas, donde su dignidad como mujeres ha sido pisoteada al ser presentadas como criminales y/o amantes de supuestos peligrosos “terroristas”, violándoles sus derechos a la intimidad, a la presunción de inocencia, y cuando son absueltas jamás se hace una rectificación pública que las repare en algo de la ofensa recibida.
Para las prisioneras políticas las restricciones de todo tipo son mayores que las de las otras mujeres privadas de la libertad. En varios establecimientos penitenciarios y carcelarios se las recluye en pabellones de alta seguridad, lo que significa estar en otra cárcel dentro de la cárcel, sin posibilidad de contacto permanente con las demás reclusas y sin posibilidad de acceso a las áreas comunes, las que si pueden usar y transitar las demás internas. Para moverse del pabellón en el que se encuentran hacia otras dependencias de la prisión, como el área de sanidad, o los cubículos donde se atienden a los abogados, deben contar con la debida autorización de las autoridades penitenciarias y siempre bajo la custodia de la guardia y en algunos casos esposadas. Su locomoción es así seriamente limitada.
En el caso de las prisioneras políticas de guerra, la situación no es mejor. Muchas de ellas han sido capturadas heridas y llevadas a clínicas y hospitales, muchas veces hospitales militares, en donde a muchas han intentado amputarles sus miembros afectados, sin su consentimiento, como una forma perversa de ponerlas definitivamente fuera de combate. Tras éste tránsito, prontamente son asignadas a las diferentes penitenciarias. El INPEC, en los casos más graves, las mantiene por un corto tiempo en el área de sanidad, para asignarlas en el menor tiempo posible a los pabellones de alta seguridad a donde llegan aún convalecientes y donde deben tratar de recuperarse lentamente sin mayores condiciones de asepsia y sin la debida atención médica. Aunque muchas se han salvado de una amputación no deseada, al final terminan viendo inutilizados sus miembros por la falta de un oportuno tratamiento médico estando en prisión.
Por su parte, cuando una prisionera política llega en este estado, sus compañeras de pabellón tratan de prestarle toda la solidaridad posible. Algunas le hacen las curaciones necesarias, otras se encargan de tener sus pocas cosas limpias y en orden, otras se aseguran de que reciban sus medicamentos y alimentos a tiempo, otras gestionan sus citas médicas, las terapias, otras se encargan de colaborarles con sus trámites jurídicos, etc. Mientras tanto el INPEC se descarga de toda su responsabilidad dejando en manos de las otras prisioneras su cuidado.
La mayoría de las veces las prisioneras que han llegado heridas necesitan de unos aditamentos que el INPEC y la empresa estatal prestadora de salud asignada a las prisiones, CAPRECOM, difícilmente proporcionan, tales como muletas, bastones, sillas de ruedas, pañales, etc., trasladando nuevamente a las prisioneras y sus familiares, la responsabilidad de conseguirlas periódicamente.
Otras han recibido agravios y amenazas de muerte tras la detención, mientras otras son sometidas a interrogatorios ilegales y engañosos por parte de organismos judiciales y de seguridad del Estado, como de otros países en los mismos establecimientos penitenciarios. A otras se las intenta persuadir de hacer parte de programas de delación, de vinculación al programa de Justicia y Paz, aún si se trata de prisioneras políticas de conciencia y no de guerra. Dichas ofertas son presentadas por todo tipo de funcionarios judiciales y de seguridad del Estado e incluso por funcionarios/as del mismo INPEC.
Ya en la vida en prisión muchas prisioneras políticas son perseguidas y hostigadas por los miembros de custodia del INPEC por denunciar sus abusos de poder y las violaciones a los derechos humanos que cometen contra las personas privadas de la libertad. Los traslados a cárceles alejadas y más severas son usados en contra de las prisioneras que osan denunciarlos. Tratan así, con la agudización del suplicio, como el alejamiento familiar, de quebrar la moral de las prisioneras. De paso buscan desarticular cualquier posibilidad de organización y trabajo colectivo de los reclusos y reclusas, así este se encuentre permitido en el código penitenciario y carcelario. Las formas de organización y reclamación como los comités de internos/as, las representaciones en los comités de derechos humanos de las personas privadas de la libertad, etc., tratan de ser sino destruidas, cooptadas por la guardia para ponerlos a su servicio.
Es ésta la forma en que los carceleros pretenden minar su moral, normalizar su comportamiento, domar su rebeldía y convertir a las prisioneras políticas en meros entes que vegetan mientras reciben malos tratos y se limitan a “obedecer” las imposiciones de la guardia día tras día.
La prisión en Colombia implica todo tipo de rupturas: afectivas, sociales, laborales, educativas, organizativas. Algunas prisioneras políticas cumplen largas condenas. Condenas difíciles de asimilar frente a un panorama que no permite pensar en un proyecto de vida a futuro. Pero sea que el paso por la prisión sea largo o corto, la vida para quienes viven o han vivido la prisión queda suspendida, en el mejor de los casos. En otros, el tiempo en prisión significa pérdidas definitivas en muchos campos de su vida personal. Es el tiempo y la vida que no vuelven jamás.
Una conclusión necesaria
Teniendo en cuenta que la afrenta a las mujeres es una ofensa a la dignidad humana, es claro que las mujeres aún tenemos mucho por hacer. La tarea está inconclusa. A las mujeres de éste tiempo nos corresponde continuar lo que otras iniciaron, ejercer activamente nuestros derechos conquistados, arrancar otros aún no alcanzados, en la mira de revertir las históricas y desiguales relaciones de poder entre hombres y mujeres, y así aprestarnos en actitud insumisa a desempeñar un destacado papel en la construcción y conducción de una nueva patria, de una nueva sociedad y de un mundo mejor.
¡Adelante mujeres
¡Larga vida a las mariposas…!
Liliany Obando
Subjudice – prisionera política
Defensora de Derechos Humanos
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OPINIÓN
8 de Marzo no es redentor.
POR ILKA OLIVA
(Corresponsal Resumen Latinoamericano en EEUU)
¿Quién las conmemora? ¿Quién las enaltece? Si son las invisibles del jornal.
¿Quién va y les dice que tienen derechos por los cuales pelear? ¿Qué son excluidas?, ¿qué son explotadas? ¿Qué son las olvidadas en ésta putrefacta sociedad patriarcal?
¿Quién se les acerca y las mira de frente?, ¿quién advierte a la niñas venderse en las calles?, ¿quién tiene decencia para no callar?
¿Quién respira conciencia para no aparentar?
Quién va las maquilas y siente el cansancio en las espaldas partidas, en las manos ajenas, en los pies y sus venas y en sus ojos llorar.
Quién se atreve a desnudar la moral desteñida tan pulcra y vendida solo es solapar.
Fantasma de equidad espanta en las calles, deambula silente no es elocuente, un embuste nomás.
¿Cuánto le ha pagado el sistema misógino e inhumano?
¿Ha sido el tirano y sus gusanos machistas?
¿O las mujeres acomodadas en la alta sociedad?
Ellas, tan santas y bellas especializadas en coincidir y disimular.
Y a vos quién te mira niña en la alcantarilla, querés estudiar, no hay oportunidad, te vas al trabajo de mano explotada, sos una entre la parvada invisible y vulnerada, eso es tu jornal.
La abuela trabajada que ya no quiere ni respirar, sus manos curtidas, su vida marchita, son tantas las cuitas en la precariedad.
Descalzos los pies de la madre y sus crías, se astillan sus vidas, se chayan los sueños, sangrante existencia no poder avanzar.
Esclavas sexuales mueren lentamente en los cinco continentes, son carne a la venta, son armas de trueque, entre penes y sienes de un sistema patriarcal.
Callados los ojos, dormidas las voces, festejos feroces en la atrocidad.
Otro día amanece la misma realidad. Inventemos entonces que la vida es alegría, que la exclusión es letanía de amargadas nomás.
Sigamos ignorando lo evidente, finjamos que este mundo es un jardín floreciente, no existe la inequidad.
¿Y usted que las viola? Usted que las vende, traficante gubernamental.
¿Usted que las mata? Asalariado obediente, excremento de humanidad. Guardaespaldas presidencial.
¿Y usted mercader de niñas? Jefe policial.
Sistema corrupto, asesino y transgresor. Misógino e impune.
¿Y usted que mira la caravana pasar? Con las esclavas laborales y sexuales, ¿hacia dónde volteará? ¿Dirá que no es cierto? ¿Dirá pobrecitas? ¿Cuántas oraciones rezará? Tres golpes de pecho y a disfrutar, lavadas las culpas, la fiesta amanece, la vida es instante hay que disfrutar.
Es 8 de marzo, un día cualquiera olvidemos las penas vamos a brindar, por la moral de dos caras, la inconciencia aventajada y la vanidad.
Por la violencia aprobada, por la inequidad solapada, por la explotación laboral.
Ningún derecho a las invisibles del jornal.
Son solo rastrojos de campesinas y proletarias.
No las mencionemos, no las evoquemos, ellas y sus entrañas son de nuestra propiedad. Las esclavas de siempre, las ancestras ya idas, las vidas venidas y las que están por llegar. Qué asco de mundo, qué repugnante humanidad. Celebremos pues, la apatía tirana, los derechos negados, el silencio opresor.
Es un 8 de marzo un día cualquiera, no es redentor. Es solo un embuste en donde tantas murieron, exigiendo derechos que ahora tenés vos. Ahí tu descaro si no honrás la memoria de las que fueron, de las que somos y de las que serán.
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SAHARA OCCIDENTAL
Cheja Abdalaje, 30 años: “He tenido la suerte de nacer en un campamento de refugiados”
7 marzo, 2014 por salemsahara
Fuente y fotos: Posos de Anarquía
Ayer tuve la oportunidad de aprender un poco más de las mujeres saharauis. Con motivo del Día Internacional de la Mujer, la Unión Nacional de Mujeres Saharauis (UNMS) organizó una jornada, en colaboración con la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Madrid, dedicada a la mujer saharaui, a cómo es su lucha tanto en los campamentos de refugiados como en los territorios ocupados. Y, una vez más, AISGE (Artistas Intérpretes Sociedad de Gestión) prestó sus instalaciones para el acto, siempre comprometida con la causa de este pueblo.
Arrancó la jornada Jadiyetu El Mohtar, representante de la UNMS en España, y lo hizo para llamar la atención sobre hechos que con demasiada frecuencia pasan inadvertidos. En primer lugar, la importancia vital de la mujer en los campamentos de refugiados; a fin de cuentas, “fuimos nosotras las que aseguramos los pilares de la estructura de lo que son hoy estos asentamientos, pues cuando llegamos al desierto los hombres estaban en la guerra”.
Desde entonces, el peso organizativo de los campamentos de refugiados ha recaído sobre las mujeres y, soy testigo de ello tras mis numerosos viajes al Sáhara, funciona como un reloj. Haber conseguido un nivel organizativo de este tipo no ha sido fácil, como tampoco lo ha sido consolidar ese modelo democrático e igualitario que existe en los campamentos y, de hecho, ha tenido su precio: “La invasión marroquí y la pasividad de la Comunidad Internacional, con España y Francia a la cabeza, han ralentizado nuestra propia lucha por la igualdad como mujer”.
Y ello a pesar de que, aunque se trata de una cultura musulmana, la saharaui se desmarca con leyes no escritas como el reconocimiento de la tutela de los hijos para la mujer o los bienes gananciales en el matrimonio. Con todo, Jadiyetu advierte que “somos un estado en el exilio y cuando seamos un pueblo independiente, tendremos que compartir ese espacio con los hombres y no queremos que mermen nuestros derechos”.
Por esta razón, la representante de la UNMS subraya que “queda mucho por hacer en cuanto a derechos como los de herencia, matrimonio… y, aunque no tenga visibilidad porque la mayor parte de nuestros esfuerzos se dirigen a nuestra autodeterminación como pueblo, seguimos trabajando en ello para que se incluyan en la nueva Constitución saharaui“.
“La mujer saharaui sí, es un modelo”, concluye, Jadiyetu, “pero tiene que seguir avanzando, apoyándose en otras mujeres árabes, europeas, latinoamericanas… porque hay muchas más cosas que nos unen, muchas más de las que nos separan”.
Cheja Abdalaje / D. B.
Mujer valiente
A esta intervención le siguieron otras dos, por un lado la de la activista y periodista de Equipe Media, Mariam Burhimi, que desde los territorios ocupados cubre informaciones y violaciones de Derechos Humanos que, en ocasiones y como sucedió recientemente, le pasa factura con agresiones (hace unos meses sufrió, incluso, una fractura de brazo).
Pero sin duda el testimonio que más me impactó fue el de Cheja Abdalaje, una joven saharaui nacida en los campamentos de refugiados que jamás conoció, por ejemplo, a sus abuelos, sus tíos… que viven en los territorios ocupados. Tanto es así que, según explicó, “hace unos meses murió mi abuelo, al que nunca conocí, al que la ocupación me ha impedido llorarle”.
El arranque de su charla fue sobrecogedor: “He tenido la suerte de nacer en un campamento de refugiados”. ¿Suerte? Sí, porque “por eso hoy soy así, por eso hemos tenido una infancia rica en emociones, nada material, pero sí muchas emociones”, describía Cheja, que aprovechó para homenajear a su propia madre.
“Ella se sacrificó por darnos una educación, por que tuviéramos lo que ella nunca tuvo y, sobre todo, por enseñarnos que valemos por ser quienes somos, por nosotras mismas“, explica la joven. Cheja recordaba los días en los que tenía que estudiar y ni siquiera podía abrir los ojos por el hambre o la deshidratación, “pero era un obstáculo más que había que superar, eso es todo”. Una prueba más de, como ella misma se encargó de subrayar, “la mujer saharaui es valiente, con mucho orgullo, amor propio y ganas de luchar“.
El discurso de Cheja caló en el nutrido auditorio por el profundo sentimiento del que partía, por su sincero llamamiento a la colaboración: “por ser mujeres musulmanas, tenemos que luchar doble, pero no podemos tirar la toalla y necesitamos el apoyo de otras mujeres”. Y concluyó metiéndose a todos en un bolsillo asegurando, en relación a sus seres queridos al otro lado del Muro de la Vergüenza y a su propia tierra invadida por Marruecos, que “el amor por lo que nunca has visto ni conocido es un amor puro, porque se basa simplemente en nuestro derecho”.